Los primeros habitantes de la isla de Santo Domingo fueron los taínos. Estos aborígenes pertenecían al grupo indígena de los arahuacos que emigraron desde la desembocadura del río Orinoco, en la actual Venezuela, y se asentaron en toda el área archipielágica antillana. El medio que permitió el traslado de los pobladores sudamericanos a Las Antillas fue la canoa, lo cual se hizo posible porque estos aprovechaban las corrientes marinas y el rosario de islas que componen el archipiélago.
Los taínos eran un pueblo pacífico, dedicado a la agricultura con el cultivo de la yuca, maíz, batata, el ñame, la yautía, el lerén y el ají. Además practicaban la pesca y la caza de pequeños animales como la jutía, la iguana y el caimán. Contaban con una organización política y territorial constituida por cacicazgos, gobernados por un cacique. Al momento de la llegada de los españoles, la isla estaba dividida en cinco grandes cacicazgos: Marién, Maguana, Higüey, Xaragua y Maguá.
Los nitainatos eran los territorios en los que se dividían cada uno de los cacicazgos y estaban gobernados por un nitaíno, dependiente de las órdenes del cacique.
La religión taína era politeísta, siendo su principal deidad Yucahú-Bagua-Maorocoti, el dios de la abundancia; y su principal rito religioso era el de la cohoba.
Descubrimiento y conquista de la isla
La isla fue descubierta por Cristóbal Colón el 5 de diciembre de 1492. Una vez establecida la colonia, una serie de primicias tuvieron lugar en La Española, nombre con que bautizó Colón la isla. Se sucedieron la fundación de la primera iglesia, la primera misa católica, la primera batalla con europeos, la primera Capitanía General, el primer tribunal, la primera casa de piedra construida por los españoles en América, el primer virreinato, la primera Universidad, el primer hospital, el primer ingenio azucarero, la primera catedral, la primera fortaleza, el primer convento, la escritura del primer libro por un europeo en América, la primera rebelión de indios y de negros, entre otras.
Durante el siglo XVI La Española gozó de buena posición económica y social, pero desde finales de ese siglo y a partir de la conquista de Tierra Firme (las grandes masas territoriales de América del Norte y América del Sur), la isla fue quedando relegada a un segundo plano, hundiéndose cada vez más en la pobreza. También influyó en su situación los ataques de corsarios ingleses, Francis Drake entre ellos, que destruyeron gran parte de las ciudades y poblaciones establecidas en ese momento.
Entre 1605 y 1606 se llevó a cabo un proceso de despoblamiento de la parte oeste de la isla, en lo que se conoció como las «devastaciones de Osorio» (por Antonio Osorio, entonces Gobernador Español de la Isla), lo cual dio inicio al proceso de poblamiento por parte de bucaneros y filibusteros franceses, para que más tarde fuera reclamada por Francia, para constituir una colonia que luego sería el Saint Domingue francés, y más tarde la República de Haití, quedando dividida la isla en dos estados independientes.
La Reconquista y España
Después de la declaración de independencia de Haití en 1804, varios gobernantes haitianos trataron de unificar la isla, lo cual lograron en el año 1822, tan sólo semanas después de que la parte oriental de la isla adquiriera la independencia de España. A este breve periodo de autonomía se le llamó Independencia Efímera.
Independencia
En el año 1844, se inicia la gesta independentista, preconizada por Juan Pablo Duarte, un joven de posición acomodada que había estudiado en España y de ideales nacionalistas y dirigida por Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. La independencia fue lograda el 27 de febrero de 1844. En 1844 los dominicanos expulsaron a los haitianos que ocuparon su país durante 22 años luego de que en 1821 se lograra un acuerdo amistoso de independencia con la Corona Española.
En busca de su propio destino y un futuro mejor, la colonia española en Santo Domingo se separó de España en forma no bélica mediante transacciones pacíficas. Sin embargo, el ansia de libertad e independencia de los habitantes de la parte española de la isla de Santo Domingo se vio cercenado con la inesperada invasión de nuestro país por el ejército de la vecina nación haitiana.
Durante 22 años ocuparon los haitianos territorio dominicano e intentaron eliminar el idioma y las costumbres. Obligaron a publicar los documentos oficiales en francés y otras medidas que atentaban contra la esencia misma de las tradiciones y cultura de lo que vendría a ser más tarde el pueblo dominicano. Practicaron la depredación de los grandes bosques maderables para pagar las reparaciones de guerra a Francia con la madera exportada.
La segunda mitad de febrero presenta en República Dominicana una intensa agenda de actividades dedicadas a las fiestas patrias en celebración de la Independencia Nacional lograda el día 27 de febrero y en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia Nacional.
Aunque Duarte no estaba, los trinitarios no cejaban en sus acciones y en la causa de la libertad del país. Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y Vicente Celestino Duarte dirigían a los trinitarios, quienes casi sin recursos hacían circular las ideas en hojas manuscritas, para organizarse y sumar adherentes a las ideas separatistas.
El 16 de enero de 1844, fue redactada por don Tomás Bobadilla, la Manifestación de los pueblos de la parte este de la isla, denominada antes Española o de Santo Domingo, en la que se enunciaban las causas de su separación de la República haitiana. Esta Manifestación sería la ley que regiría la república proclamada, hasta que se promulgara su constitución.
Esa noche del 27 de febrero de 1844 se congregaron poco a poco pequeños grupos de patriotas que provenían de las distintas zonas de la ciudad.
El comienzo de la acción separatista fue indicado por un trabucazo disparado por Matías Ramón Mella en la Puerta de la Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de la ciudad.
Aunque Juan Pablo Duarte, el padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes 27 de febrero de 1844, en la puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la República Dominicana era proclamada por Francisco del Rosario Sánchez, el precursor del movimiento armado y jefe del movimiento tras la ausencia de Duarte, Tomás Bobadilla, representante de los conservadores, Matías Ramón Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino Puello, Eusebio Puello, Eduardo Abreu, Juan Alejandro Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás de la Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y otros patriotas, quienes expresarían a a las autoridades haitianas su «indestructible resolución de ser libres e independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros intereses, sin que ninguna amenaza sea capaz de retractar nuestra voluntad».
Ese 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella, cuando llegada la noche se dirigieron hacia la Puerta del Conde, en el baluarte de San Genaro, e izaron la bandera dominicana. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la bandera bordada por Concepción Bona y su prima María de Jesús Piña, junto con otras damas. La Bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte, aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la forma de la enseña que representaría al nuevo estado, que se denominaría República Dominicana.
La cruz blanca. La cruz es el símbolo de la lucha de los libertadores para legarnos una patria libre.
Los patriotas habían planeado que en la noche del 27 de febrero tomar posesión de todos los fuertes emplazados en la muralla y del puerto. Para llevar a cabo estas acciones, contaban con la cooperación de varios militares que apoyaban la causa y que estaban dispuestos a entregar sus posiciones y ayudar a tomar la Fortaleza.
Ante el apoyo popular y de diversos grupos que unían sus fuerzas por la libertad, los haitianos se consideraron incapaces de combatir un alzamiento de tal magnitud, y el 28 de febrero se obtuvo la capitulación de la guarnición haitiana.